Reflexiones sobre los recortes de la Comunidad en presupuestos de 2012 para la Educación
En años anteriores hemos visto cómo los medios humanos y materiales dedicados a la educación pública eran aceptablemente buenos pero insuficientes para poder alcanzar en España la equidad educativa real. Todos sabemos que sin equidad no hay igualdad y que es imposible hablar de calidad en la enseñanza si en el sistema educativo no se garantiza la equidad.
La equidad requiere más medios para los alumnos que acceden a la educación con alguna desventaja, a fin de poder compensar las desigualdades de origen; también precisa más medios para los alumnos que, en algún momento de su recorrido escolar, necesiten de algún tipo de ayuda para alcanzar los objetivos educativos, para progresar, para responder a sus necesidades educativas integrales. Por supuesto, la inversión económica en educación no es la única clave; pero sin ella es muy difícil llevar a cabo programas y actuaciones que desemboquen en una igualdad educativa en el acceso, en los medios y en los resultados.
El que desde la OCDE se señale que los alumnos en España tienen un alto índice de resiliencia educativa dice mucho a favor de la labor de los docentes; pero los recortes que se están efectuando en la escuela pública debido a, o amparados en, la crisis económica dificultan mucho la tarea educativa de calidad para todos; especialmente para aquellos alumnos que por diferentes causas necesitan una mayor atención y ayuda.
Sin una educación de calidad, muchos de nuestros jóvenes están abocados al paro, a obtener trabajos más precarios y en peores condiciones. El futuro de nuestro país, si no se invierte en mejorar el sistema educativo para que todos los jóvenes puedan alcanzar un nivel formativo adecuado a sus capacidades e intereses, no será un futuro próspero, ni feliz. Como indicó en septiembre Ángel Gabilondo, es preciso “... situar la educación en el corazón de la economía. El modelo económico que queremos más sostenible deberá tener la educación y el conocimiento como pilares para ser efectivo y justo. La educación es la mejor política económica y la mejor política social. Cuanta más formación, más posibilidades personales y de empleabilidad.”
Otro aspecto que debemos analizar es la disminución en estos presupuestos de becas generales, de comedor y transporte al mismo tiempo que aumenta la partida de ayudas para los alumnos de la privada- concertada. Estas medidas, que en su conjunto favorecen a la educación privada frente a la pública, merman el derecho a la gratuidad de la enseñanza recogida en nuestra Constitución y la igualdad de derechos, entre otras cosas, al verse favorecida con ayudas extras la educación privada frente a la pública. El desvío de dinero de la enseñanza pública a la privada por medio de ayudas a las que no acceden los usuarios de la pública supone cuanto menos, por parte de la Administración, una dejadez de funciones y una apuesta por intereses de eficiencia económica frente a eficacia educativa.
Manuel Puelles Benitez, catedrático de política educativa en la UNED denuncia que “algunas comunidades autónomas, al ahogar a la educación pública con recortes y restricciones presupuestarias, regresan al modelo decimonónico de “escuela de los pobres” subsidiaria de la privada”. Para el autor, “sólo la educación pública es capaz de integrar a todos los ciudadanos: sólo ella ofrece un espacio público donde, durante un largo periodo de años, pueden convivir niños y niñas de todas las clases sociales, etnias y culturas, sólo ella tiene la potencialidad de convertirse en una escuela inclusiva.” Es por esto que hay que defender desde todos los sectores una mayor inversión en educación pública, ya que ésta es la auténtica garante de la igualdad educativa y del aprendizaje de valores como igualdad de derechos y deberes, solidaridad y pluralidad.
Concluyo mi reflexión con las palabras de la Comisaria de Educación de la UE Androulla Vassi-liou: "la lucha contra el fracaso escolar y el abandono temprano de los estudios es incompatible con los recortes del gasto educativo".
Marga Medrano
No hay comentarios:
Publicar un comentario